Tomorrow never knows: qué nos enseñan los Beatles sobre las crisis


Soy un beatlemaniaco de segunda generación (heredé esta efermedad de mi hermano, 10 años mayor que yo), y anteayer estuve en Joy Eslava (Madrid), para ver a diversas banda españolas interpretar canciones de los Beatles. Me quedé encantado con todos y sus versiones, algunas bastante diferentes de las originales (lo que es bueno), pero me llamaran la atención especialmente las participaciones de Nora Norma, que hizo una interpretación de “She came in through the bathroom window” con un improbable acento soul, que quedó impresionante, a la Amy Winehouse, y la banda Rufus T.Firely que presentó una versión espectacular de “Tomorrow Never Knows” .

“Tomorrow Never Knows” es una canción caracterizada por una batería asustadora y una producción requintada, que hacen con que la grabación de los Beatles sea inimitable, pero la banda demostró personalidad y consiguió mantenerse fiel al concepto de la canción, mientras añadía unas altas dosis de adrenalina y locura a algo que ya es bastante fuerte, actualizándola. Me quedé encantado con la presencia escénica de la banda y la potencia de su sonido, sobre todo los riffs de guitarra.  Después de todo este esfuerzo, creo que es una canción para quedarse en el repertorio de la banda, y si fuese lanzada en un single, sería sin duda un éxito.

¿Qué tiene que ver los Beatles con la gestión de crisis? Seguramente, muy poco, y aquí no inventaré parábolas para encajar los de Liverpool con alguna estrategia de gestión de crisis, aunque, como curiosidad, los Beatles sufrieron por lo menos dos incidentes que podrían clasificarse como una crisis:

  • La declaración de John de que eran más populares que Jesucristo, algo que generó muy mala publicidad, sobre todo en los EEUU, y le obligó, de manera poco convincente, a intentar rectificar. Fue un momento decisivo en la carrera de la banda, que, de alguna manera, allí perdía su inocencia.
  • La cinematográfica escapada de Manilla, tras el plantón que dieron a Imelda Marcos, toda poderosa mujer del dictador de Filipinas, algo que no está de todo explicado (según algunas fuentes, fue un malentendido).

Sin embargo, no pude dejar de sentir y pensar, mientras la banda tocaba, que la agónica “Tomorrow Never Knows”(curiosamente una canción que nos habla del transcendental), con su collage de sonidos, tambores eternos y la voz de Lennon y sus imaginarios mil monjes tibetanos, sirve de banda sonora para los complejos tiempos en que vivimos, caracterizado por un estado permanente de crisis.

No hay un día en que no ocurra una crisis, o que no nos fabrican una (como bien observado por Tata Martino, entrenador del Barcelona). Son situaciones-límite, de desesperación, conflictivas, ejemplificadas, en los últimos días, en las 328 personas ardiendo hasta morir quemadas en Lampedusa sin nadie ayudarles, en las oraciones ofrecidas por presidentes a los ataúdes blancos de lo niños negros de Lampedusa que ahora no necesitan más nada y nadie, en las mujeres semidesnudas del Femen invadiendo el parlamento español, en el “shutdown” del gobierno de los EUA, en las manifestaciones callejeras violentas semanales de los black blocs en un Río en llamas, en fin, en el uso de armas químicas para asesinar y no para crear el estado de muerte lisérgica del ego que inspiró a Lennon a escribir la canción. Sin saber su autor, “Tomorrow Never Knows” es un himno a la incertidumbre de nuestros tiempos, porque, cada vez más, nunca se sabe sobre el día siguiente, y tal vez ni mismo sobre el minuto siguiente.

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