Reputación online y reputación offline: dos caras de una misma moneda

En el principio, era el verbo. O mejor, el offline. Antes de la popularización de internet ocurrida a partir de mediados de los años 90 del siglo XX, las personas tenían, además de su mundo interior, existencial y subjetivo, un mundo real, físico, tangible. Este entorno dejó de ser único con la presencia de internet en distintos momentos de nuestras vidas, y ahora transitamos en dos mundos a la vez, el on y el off. En consecuencia, el término reputación online empezó a ser utilizado – sobre todo con el surgimiento de la Web 2.0 – para definir un tipo de percepción generada en este contexto online.

Aunque podamos decir que, de hecho, existe una reputación online, desde un punto de vista práctico, sin embargo, la reputación es una. El mundo offline no ha dejado de existir y hay constante intercambio de sentido entre estos dos entornos (off y on), con lo cual considero que lo que existe son dos campos de expresión y de creación de significado, pero la reputación no es la expresión de opiniones (y reside ahí el error, en mi opinión, de algunas técnicas que buscan medir la reputación online): la reputación es la evaluación de la expresión de estas opiniones y de los comportamientos que son generados en estos entornos y que pueden plasmar una percepción general que se tiene sobre una persona o organización.

Así que para comprender la reputación de una persona u organización debemos conocer y analizar las dos percepciones – online y offline – para llegar a una síntesis, que es la reputación integral corporativa.

De la misma manera, es importante aclarar que confianza no es lo mismo que reputación. En general, la confianza es la visión subjetiva que un agente tiene de un otro, pero la reputación es la impresión general que los membros de una comunidad tienen sobre un agente en base a sus actividades previas (Bhuiyan, Jøsang, Yue Xu 2010).

Con estas dos observaciones en mente, debemos buscar establecer en internet una estrategia de construcción de la confianza – y el concepto del Judo 2.0 que he elaborado ayuda a indicar caminos de cómo hacerlo – para que las relaciones en internet (y sobre todo intermediadas por  las redes y medios sociales) puedan contribuir para generar las variables subjetivas que inciden sobre la confianza y, por ende, una percepción favorable de una organización, su reputación digital, que es una parte que cada vez más influye en la reputación corporativa. Esta sí, única, la moneda de cambio de una sociedad con super-abundacia de información.

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