Buenismo y social media: una mezcla peligrosa para los negocios y para la reputación online


Libros para ejecutivos con prisas en aeropuertos, conferencias “feel good”, donde todos te enseñan a “cambiar el mundo” y te cobran dinero por eso, consultores que dicen que todo será una revolución, y que los medios sociales son “las personas”– nada de eso me gusta. Porque me parece que son recetas prefabricadas, naïf y superficiales.

Que los medios sociales tienen fuerza y son un fenómeno poderoso, eso está fuera de dudas y lo digo siempre. Sin embargo, si las personas están al mando de los medios (sociales o no), ellas hacen con estas herramientas cosas buenas y malas. Las personas, hasta donde sé, no se cambian por que son usuarias de un medio – las personas simplemente usan este medio, lo utilizan para sus fines, se expresan a través de ello y se reflejan en ello, potenciando lo que ya son. Creo que debemos reflexionar sobre eso tras el suicidio de Amanda Todd, víctima de sistemático ciberacoso y de una imprudencia que cometió al mantener contactos y compartir contenido privado con desconocidos a través de Internet, algo que ya había comentado de su peligro en otro post. También es importante conocer  qué puede significar “Pearl Harbor” cibernético, según reciente artículo de El País.

Por lo tanto, me parece un intento de vender montones de humo y un poco de “buenisimo” decir que “los medios sociales son la gente”: los medios sociales son mucho más que eso y “ser la gente” no significa, necesariamente, ser algo positivo – depende de qué tipo de gente. Así que, ojo, la gente, como las empresas, siguen con sus agendas, buscan sus objetivos, y en muchos casos hacer el daño puede ser uno de ellos. Si una empresa o una persona entra de pecho abierto, sin cuidados, en los dominios de los medios sociales,  se expone a comprar un riesgo enorme y está sujeto a amenazas como el ciberacoso, las filtraciones, la difamación online, las emboscadas digitales, el ciberterrorismo que, sí, hacen mucho daño a los negocios y a la reputación de las personas y empresas. Más realismo, y menos buenismo, por lo tanto.

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