Cuándo la crisis es online: el poder del uno generando una nueva arquitectura de la participación

Considero que una crisis organizacional es una ruptura de las expectativas que son generadas por las interacciones entre una organización y sus stakeholders. Por otra parte, como bien comentó ayer en Ficod, Tim O´Reilly (el probable padre del término), la Web 2.0 ha generado una nueva arquitectura de la participación.  Si juntamos una cosa con la otra, podemos decir que la Web 2.0 está generando algo tan potente que lo defino como “el poder del uno”.

A través de este “enabler” que es la Web 2.0 (con sus características principales de Participación y Poder del Usuario, como se puede ver en el framework que ilustra este post) el poder de una simple persona tiene un potencial que se extiende más allá de sus límites físicos y genera una ecuación en que 1+1= más que 2, porque la red es la fuerza resultante. El “poder del uno”, claro, es tan mayor como el potencial que él tiene de generar una red influyente. Este poder ya existía, obviamente, en las manos de los líderes políticos y religiosos que manipulaban (a través de la fuerza, del dinero o de la propaganda) a sus liderados para lograr sus objetivos. Luego, con la expansión de los medios de masa, la Prensa empezó a ejercer también este poder de influencia en un gran número de personas, muchas veces para intentar controlar los poderosos habituales.

Pero la Web 2.0 está generando un poder – al menos potencial – muy grande en las manos de quienes antes tenían poco acceso a los instrumentos de la participación política tradicional, o de la construcción de la agenda mediática: cada uno de  nosotros. Eso significa, para las organizaciones y gobiernos, una amenaza.

Es cierto que el uso de la Web 2.0 puede funcionar tan solo como un cauce para las emociones, como comentó Zygmunt Bauman respecto al  movimiento del 15-M. Pero no hay nada de malo en eso, a final, son las emociones, fundamentalmente, que mueven las personas, así que por de tras de todo el tipo de cambio real, hay seguramente una emoción colectiva, espontánea o provocada.  Sin embargo, a mi me interesa saber cuál es este punto en el que una movilización online traspasa un determinado umbral, digamos “emocional”, de simple agitación, consigue romper la inercia y genera una presión imparable: una crisis. Cuando eso ocurre,  es muy probable que el poder del uno consiga, entonces, generar efectos objetivos en la realidad. En otras palabras, es muy probable que a partir de este momento el individuo exprese su rechazo a prácticas organizacionales, a través de acciones y no solo de palabras, a partir de su influencia como un nodo en una red. Es cuando una crisis se origina: el turning point.

Trackbacks & Pings

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *