Dos líderes unidos por la crisis del Golfo de México


 

 

Tony Hayward y Barack Obama están unidos por las circunstancias lamentables de este vertido y de los casi dos meses (!) en que se arrastra esta crisis.

Hayward asumió la presidencia de BP en 2007, en medio a una gran crisis causada por la salida intempestiva de John Browne, responsable por la expansión muy grande de BP y por el reposicionamiento de la empresa frente al cambio climático (“Beyond Petroleum”), en los años 90, pero que desde 2005 sufría críticas por accidentes operacionales. La resignación de Browne se dio de manera escandalosa.

Por entonces, Hayward fue saludado como un buen gestor de la crisis de imagen que vivía BP. Hayward tenía la preocupación con el aspecto de las percepciones, como comenté en mayo. Hizo varios cambios estructurales en BP para garantizar una operación más integrada de sus unidades por todo el mundo, pero, irónicamente, cupo a él el rol de liderar la empresa durante la mayor crisis ambiental causada por una empresa de petróleo en los EEUU.

Su participación ha sido considerada otra catástrofe, enchando algunos miles de barriles de petróleo adicionales a la imagen de BP, por declaraciones como al decir a la prensa que quería "volver a la vida que llevaba" antes del desastre, un comentario que fue visto como insensible por gran parte de la opinión pública del país.  Poco ayudó su artículo para el New York Times y sus apariciones en anuncios de televisión: su credibilidad está en los suelos. Y todavía más, después de sus tímida presencia delante de la comisión del Congreso de los EEUU, semana pasada y su participación en una regata, crticada hasta porel jefe de gabinete de prensa de la Casa Blanca.

Uno de sus mayores críticos ahora es Barack Obama, que al principios se mostró solidario con los esfuerzos de BP, pero ha cambiado de actitud por las dudas que pasó a tener sobre la seriedad de BP en medio a los intentos fracasados ocurridos al largo de mayo.

La crisis de BP, al final, se convierte en el Katrina de Obama, pues también pone a prueba su liderazgo. Obama ya estuvo 4 veces en la zona del vertido, pero tuvo su gestión de la crisis cuestionada (sobre todo para la oposición).

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